4. Deterioro medio ambiental

4. Jesús se encuentra con su madre

Dichosos los desposeídos, porque heredarán la tierra. (Mt 5,5)

Estación: Jesús se encuentra con su madre: transcripción

El encuentro de Jesús con su madre, en el Via Crucis tradicional, es el encuentro de dos víctimas inocentes, unidas por el sufrimiento y el rechazo. Un encuentro que en medio del camino sostiene en la resiliencia, refuerza para seguir adelante. Esta situación nos ayuda a contemplar las víctimas de la humanidad y la víctima también de la injusticia que es la madre tierra. No son dos sufrimientos distintos, ni las esperanzas de unos puede darse sin las esperanzas de la otra, como bien ha escrito el Papa Francisco en la Encíclica Laudato Si’:

El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común. […] Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo. Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en los sufrimientos de los excluidos. (n. 13)

Con esa preocupación de fondo resuenan con fuerza renovada las bienaventuranzas, Mt 5,3-10:
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los desposeídos porque ellos heredarán la tierra.
Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia porque de ellos es el reino de los cielos.

Cuando no queda nada porque todo parece perdido, queda la fuerza de la esperanza porque Dios está con nosotros y por la causa de la justicia. Dios será el que nos rescate la tierra y la vida, el que nos dé fuerza y valentía en las luchas por una justicia integral, si es que cabe expresarse así, pues la justicia o es desarrollo humano sostenible en la casa común o no será la justicia querida por el Dios Creador.

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