14. Las personas migrantes son un regalo

14. Jesús es colocado en el sepulcro

(…) se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no había alojamiento para ellos en la posada.  (Lc 2,4-7)

Estación: Jesús es colocado en el sepulcro: transcripción

Jesús es colocado en un sepulcro fuera de la ciudad, finalmente en opinión de la “gente de bien” parece estar donde le corresponde: nació fuera de la ciudad y muere fuera de la ciudad. De nuevo las fronteras que ponen en su sitio a las personas que nos resultan molestas. Mejor expulsar, impedir que se nos mezclen nuevos valores, nuevas experiencias, nuevas vidas. Mejor no exponerse a la dinámica del don que podemos recibir pero que nos incomoda, que nos recuerda los valores fuertes de nuestra fe: sacrificio, entrega, generosidad, austeridad… y todo ello por y para los demás. Se cierra así el círculo del que nació fuera de la ciudad tal y como se narra en Lucas 2,4-7:

Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.

El sepulcro parece el fin de una historia con final trágico y rotundo… y sin embargo en la oscuridad queda un poso de esperanza pues la misericordia siempre es más grande que el pecado y nadie puede poner límites al amor de Dios que perdona, que es reconciliación de toda injusticia. Aunque todo parezca perdido, destruido y todo el camino andado inútil y baldío,  junto al sepulcro en el silencio y en la oscuridad de la noche cabe todavía la esperanza.

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